Federico Moccia: «‘Beniamina Wood’ es otra casilla del universo Moccia»

El escritor italiano Federico Moccia. EFE/Luca Piergiovanni/ Archivo
El escritor italiano Federico Moccia. EFE/Luca Piergiovanni/ Archivo
(Luca Piergiovanni Luca Piergiovanni/)

Madrid, 13 abr (EFE).- En 2009 y 2010, con la llegada de sus hijos Alessandro y Giuseppe, el escritor Federico Moccia descubrió un nuevo mundo «digital, veloz, intuitivo», así que decidió crear una historia para ellos. Así nació «Beniamina Wood», un personaje con el que ha creado «otra casilla» de su universo.
Así lo reconoce Moccia (Roma, 1963) desde su casa y a través de una pantalla porque, lamenta, «de no ser por la pandemia» él estaría presentando sus dos primeras historias infantiles de «Beniamina Wood» (Destino Infantil y Juvenil), que ya están a la venta en España, su «primera casa», y en septiembre saldrán en Italia.
«Beniamina se convierte en otra casilla del el universo Moccia donde acompaño al lector en un viaje, quien me conoce sabe bien que este personaje soy yo, un soñador. Yo soy producto de Beniamina, es ella la verdadera autora», dice el autor del fenómeno editorial «A tres metros».
Por eso en estas dos primeras entregas «El misterio del diamante huesoso» y «Un concurso muy confuso» Moccia saca todo su armamento ya conocido por sus millones de lectores para dirigirse al público infantil con una historia llena de valores fundamentales como la determinación, la capacidad de superar los miedos y la importancia de la amistad y la familia, la valentía de oponerse a las injusticias o el tesón con el que persigue los sueños.
«Para mí -dice- ha sido un sueño, es un libro que tiene también una interactividad con el niño para acompañarlos de la mano».
Así que en estos libros no solo se podrán divertir y aprender los más pequeños de la casa, sino que también podrán participar «con sus pensamientos» para, de esta manera, estimular su inteligencia.
Una tarea ésta «complicada», reconoce, porque en estas tramas, al igual que en las dirigidas al público juvenil y adulto, lo que ha buscado es la «simplicidad»: «La cosa más difícil es ser simple», matiza este autor convencido de que con sus novelas, calificadas como juveniles, ha llegado a todo el mundo, «mujeres de 40 años, de 50, y hasta 70».
«Lo he visto cuando he ido a San Jordi en Barcelona, que la fila de las personas que venían con el libro para que se lo firmara era de todas las edades», explica con una gran sonrisa.
UN UNIVERSO PARALELO
Con personajes animales, todos son distintas razas de perros, Moccia ha construido en «Beniamina Wood» un universo paralelo al nuestro en el que los chicos y chicas ven ser «influencers» como una profesión y donde la tecnología está para aprender y divertirse.
Un mundo en el que los personajes viven en una ciudad llamada «Perrimolinos» o donde Beniamina quiere parecer a una afamada periodista llamada Sara Braconero. Nombres parecidos a personas y localidades que rápidamente podemos reconocer y con los que Moccia quiere gastar una «pequeña broma».
Pero también un espacio donde sus protagonistas ponen de manifiesto una idea que el autor tiene muy clara: «Los niños tienen una capacidad muy grande de ser exigentes y por eso Beniamina es como ellos».
«Es un pensamiento importante como padre y como hijo, me acuerdo lo que hacía mi padre conmigo, él quería que fuera una persona con curiosidad, que tuviera ganas de aprender», recuerda el autor sobre su niñez y juventud, ésa etapa vital en la que él era un gran lector de cómics, sobre todos los de «Topolino» (el Pato Donald).
Con las dos primeras entregas ya publicadas, y la tercera en camino, Moccia desea que Beniamina Wood tenga «muchos libros más» porque está disfrutando con este «nuevo camino» en el que reflexiona sobre lo que vive el niño en situaciones diarias, como cuando se cabrea porque sus padres no le dejan ir a una fiesta.
Encerrado en Roma desde el inicio de la pandemia, el italiano echa mucho de menos el contacto con sus lectores porque para él ése es el «momento más divertido», la situación en la que comparte su obra y descubre las diferentes interpretaciones que salen de sus textos.
Aunque también lamenta que se trate de un «momento muy difícil» en el que hay muchas personas pasándolo mal, por eso, pese a que se lo han ofrecido, no va a escribir nada con la pandemia como trasfondo:
«De esto no se puede hablar hasta que no se resuelva, sería irrespetuoso para mí hablar de este dolor», concluye.
Pilar Martín.

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