Las huellas que el mexicano Julio Urías dejó en la Serie Mundial

El mexicano Julio César Urías le puso el toque final a su histórica actuación en la postemporada 2020 de la mejor forma posible: Montado en la lomita y celebrando el ponche que le propinó al dominicano Willy Adames en el 9no inning para cerrar el Juego 6 de la Serie Mundial la noche del martes y darles a los Dodgers ese ansiado título que no conseguían desde 1988.

Urías, de apenas 24 años, es el lanzador más joven en salvar un partido que le da la Serie Mundial a su equipo desde Steve Howe, también con los Dodgers, en 1981.

Es además el segundo pitcher en la historia con cuatro triunfos y un juego salvado en la misma postemporada, algo que hasta ahora sólo había conseguido Madison Bumgarner para los Gigantes en el 2014.

Después de casi duplicar su relevo perfecto de tres entradas contra los Bravos en el Juego 7 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, Urías es tan sólo el segundo serpentinero en la historia en cerrar dos juegos que le dieron series a su equipo en una misma postemporada lanzando dos entradas o más y no permitiendo que se le embasen corredores en ninguno de las dos presentaciones. Bruce Sutter lo hizo por los Cardenales en 1982.

“Es el out más importante de mi vida”, dijo Urías varios minutos después, arropado con una bandera de México, durante la rueda de prensa. “Es un sueño para todos, no solamente para mí. Era un pitcheo que, como digo, lo esperaba todo el equipo, toda la gente, toda la afición. Es para ellos, la afición de Los Ángeles. Yo lo dije, no se va a descansar hasta que lo logremos. Y gracias a Dios que lo logramos hoy”.

La contribución de México al título de los Dodgers no paró ahí. La victoria del Juego 6 el martes fue para el nayarita Víctor González, quien tiró un inning y un tercio y ponchó a tres en labor de relevo en dicho encuentro.

Urías trabajó 2.1 episodios de forma perfecta, con cuatro ponches. Es la primera vez en la historia de la Serie Mundial que un serpentinero mexicano gana un duelo salvado por otro mexicano.

Urías, quien tenía récord de 4-0 y 1.32 de efectividad en esta postemporada antes de comenzar el juego del martes, entró a lanzar con dos outs en el séptimo inning.

Los Dodgers mandaban 2-1 en el marcador, pero los Rays tenían un corredor en primera y el cubano Yandy Díaz representaba la de irse arriba. El intento de rebelión no pasó de allí: Una recta a 95 millas por hora sobre la esquina de afuera fue el tercer strike para Díaz y el anuncio de otra soberbia exhibición de pitcheo del culichi.

Urías sacó en orden al corazón del lineup de los Rays en el octavo. Al cubano Randy Arozarena lo dominó con elevado al centro, a Hunter Renfroe con rodado por tercera y a Brandon Lowe con su segundo ponche de la noche, esta vez haciendo abanicar al segunda base de Tampa Bay ante una curva bajita.

Si antes del partido y durante buena parte de la postemporada habían existido dudas sobre quién iba a ser el encargado de cerrar los cotejos si los Dodgers llegaban con ventaja a las entradas finales, Urías pareció despejar cualquier tipo de interrogante que pudiese tener el manager Dave Roberts.

El noveno también sería suyo. Y lo sacó tan o más fácil que los dos capítulos anteriores.

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