José Mayans y Luis Naidenoff: del respeto a la confrontación, cómo es el vínculo entre los dos formoseños que lideran las peleas en el Senado

naidenoff fuentes mayans
Luis Naidenoff, Marcelo Fuentes, José Mayans y Claudia Ledesma Abdala cuando todavía había sesiones presenciales

Cuando José Mayans ingresó al Senado en el año 2001 no tenía canas. Desde que el rionegrino Miguel Ángel Pichetto dejó su banca el último diciembre el formoseño pasó a ser el senador con mayor antigüedad en la Cámara alta. Tras 19 años y cuatro elecciones ganadas maneja el bloque del Frente de Todos con quórum propio y mayoría holgada. Antes fue vice de Pichetto y ahora comparte el poder con Anabel Fernández Sagasti que a pesar del aislamiento social pasa más tiempo en Capital, cerca de la Vicepresidenta de la Nación, que en Mendoza. El otro hombre fuerte que define tiempos parlamentarios es el secretario Marcelo Fuentes, ex jefe del bloque de Unidad Ciudadana que integró Cristina Kirchner cuando fue electa senadora en 2017 en aquella elección que perdió frente a Esteban Bullrich y Gladys González.

Casi todos los debates los cierran dos formoseños. Mayans es uno y Luis Naidenoff, el otro. El radical se exasperó más de lo habitual en la sesión de este viernes cuando argumentó en contra de un agregado al protocolo de funcionamiento remoto que permite la presencia física en el recinto de dos senadores del Frente de Todos y dos de Juntos por el Cambio a condición de que sus nombres se informen 24 horas antes a Fuentes.

El dúo venía conversando telefónicamente desde hacía varios días. Resultado de esas gestiones fue un nuevo Decreto Parlamentario que aceptó firmar Cristina Fernández de Kirchner para habilitar la presencia de cuatro senadores en sus bancas, además de los vicepresidentes del cuerpo. Tras intensas charlas con los propios, Naidenoff consideró insuficiente la oferta y concluyó que no valía la pena continuar por esa vía. Ni siquiera avisó que votarían en contra. Mayans laudó pero terminó convenciéndose que el objetivo de la oposición era hacer un planteo para frenar por vía judicial el avance de la quita de coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Y volvieron a quedar congeladas las conversaciones.

“No vamos a dejar ese antecedente”, gritó el senador de Juntos por el Cambio sobre la obligación de “pedir permiso” para ocupar la banca y frustrado por no haber podido acordar un sistema de rotación que permita a más senadores participar desde el recinto en cada sesión. El radical, que es diez años menor que Mayans, no lo llama por su apellido y fuera de las sesiones lo tutea. “José”, dice cuando se refiere a su par peronista de quien lo separa “un abismo ideológico”. Sin embargo, lo respeta. Prefiere la “autenticidad” por sobre la “especulación”, sostiene. Es la razón por la que aún con diferencias enormes también valora a Cristina Kirchner. “Es lo que es”, evalúa al verla pasar de la ironía al enojo o el silencio. Mayans lo trata de la misma manera. “Luis”, lo menciona por su nombre de pila excepto en los discursos del Congreso.

Sin embargo este viernes en el debate reglamentario y luego en la discusión por las transferencias de partidas a la Ciudad en materia de seguridad “José” se molestó y acusó el golpe de la oposición que otra vez cuestionó la legitimidad de las sesiones remotas que incluso judicializaron con un amparo. Ya en otras oportunidades había dicho que la oposición busca el “show” permanente, que no leen los proyectos, o que no entienden el juego de mayorías y minorías. A pesar de los reproches mutuos, el peronista mantuvo el diálogo con su colega radical formoseño, excepto durante algunos días después de la pelea por el protocolo remoto por la votación con mayoría (sin dos tercios como reclamó Juntos por el Cambio) que terminó con una presentación a la Justicia. Desde hace dos semanas radicales y macristas consideran que no son constitucionales las votaciones.

Mayans con Naidenoff
José Mayans y Luis Naidenoff

En ese contexto Mayans a veces se queja ante sus pares por las respuestas que recibe de Juntos por el Cambio: “No los entiendo, son como una novia que a la mañana te ama y a la tarde te pelea”. Está convencido de que Naidenoff recibe presiones del ala más dura de la principal oposición aunque Naidenoff se define a sí mismo como “halcón” y no como “paloma”.

Naidenoff
Luis Naidenoff, unos años atrás

El radical tenía 38 cuando fue electo senador por primera vez en 2005. Nunca ganó una elección pero fue reelecto dos veces por la minoría, en 2011 y 2017. En ambas ocasiones perdió frente a Mayans. También perdió las elecciones del 2007 y el 2015 cuando se animó y enfrentó, como candidato a gobernador, a Gildo Insfrán. El gobernador del PJ parece imbatible: fue electo diputado provincial en 1983, vicegobernador por dos períodos consecutivos (1987 a 1995) y electo siete veces como gobernador desde 1995 a la fecha. Este año cumple sus Bodas de Plata en el cargo. Aunque no ganó la pelea provincial Naidenoff lleva nueve años como jefe del bloque de la UCR y cuatro y medio al frente del interbloque de Cambiemos/Juntos por el Cambio. La vidriera del Senado le permite mostrarse en Formosa donde durante la cuarentena mantuvo activa su militancia vía zoom. Está seguro de que el PJ vive en la “gildodependencia” y que poder ganarle requiere un “desafío cultural”. “En Formosa el temor de todos es la pérdida de la contención que da el Estado” diagnostican en su entorno donde señalan que la administración es el primer empleador en la provincia, además de los planes de asistencia nacional, como el IFE, que se incrementaron aún más en los últimos tiempos. Por ahora el senador no habla de una posible futura candidatura porque antes, le dijo a Infobae, está “empecinado en ampliar las bases políticas del Frente Amplio Formoseño”. Apunta al contagio y “a la construcción de un acuerdo social”.

José Mayans, jefe del bloque del Frente de Todos
José Mayans, jefe del bloque del Frente de Todos

Mayans representa a la ortodoxia del Partido Justicialista y se quedó con la jefatura del bloque oficialista tras un acuerdo de Cristina Fernández con los gobernadores. A pesar de los fuertes debates en el recinto, y de sus duros discursos, evitó en ocasiones confrontar directamente con Naidenoff. Este viernes algo se rompió. Tal vez momentáneamente. Otra vez criticó “el relato salvaje” opositor para defender un decreto de Mauricio Macri y los fondos de la Ciudad (que administra Horacio Rodríguez Larreta) cuando “en sus provincias tienen tantas necesidades”. Cree que en las decisiones de Juntos por el Cambio se impone la opinión de los más cercanos a Macri o Larreta e interpreta que son ellos quienes “tironean” al radical de su provincia que evidentemente apostó a levantar su perfil por sobre algunos compañeros de interbloque. Nunca se priva de la queja sobre la herencia recibida por Alberto Fernández y la deuda tomada por el gobierno de Macri.

Desde la última elección Naidenoff tiene competencia. En el recinto y en las reuniones de bloque se oyen fuerte los senadores Martín Lousteau y Esteban Bullrich, por ejemplo. En ocasiones el formoseño buscó la manera de mediar para no romper relaciones con el oficialismo en el Congreso pero en los últimos diez días algo cambió. De todos modos, exculpa a su coterráneo peronista y responsabiliza de la “intransigencia” en el Senado a Cristina Fernández de Kirchner. “Lo comprendo”, se lo ha oído decir después de sus charlas con “José”.

Mayans aceptó la indicación de la Vicepresidenta y ya lleva cinco meses sin viajar a Buenos Aires: defiende las sesiones virtuales y los sucesivos protocolos dictados por ella. No es K. Es un peronista histórico. Pertenece al círculo de Insfrán en cuya construcción política trabajó antes que otros peronistas locales cuando la Constitución limitaba su reelección. Lo obsesionan la deuda, el FMI y que la oposición reclame diálogo y la posibilidad de expresarse. Se ríe. “Qué ironía”, repitió este viernes después de ocho horas de discursos. Lo mismo ha dicho en las distintas comisiones de las que Juntos por el Cambio participa, como de las sesiones, da los debates pero no vota porque considera que el reglamento no es legítimo.

Naidenoff hace una semana volvió a instalarse en la Capital para hacer “un gesto” en su reclamo por mayor presencialidad en las sesiones y unificar posturas del interbloque. Se entiende “por señas” y casi sin necesidad de hablar con el misionero Humberto Schiavoni, jefe del bloque del PRO. Comparten la mirada política y buscan contener las distintas posiciones. Julio Cobos, Silvia Elías de Pérez, Julio Martínez, Pablo Blanco y Esteban Bullrich son también algunos de sus interlocutores. Fuera del Senado y aunque el diálogo no es fluido habla más con Diego Santilli que con otros porque se conocen desde que el vicejefe de gobierno fue senador por la ciudad de Buenos Aires. En la mesa del frente, que se reúne vía zoom cada lunes, banca “la firmeza” de Patricia Bullrich para plantarse frente a cuestiones como la libertad, la circulación y otros temas en los que coinciden.

Naidenoff con Pichetto
Miguel Angel Pichetto, ahora en Juntos por el Cambio, y Naidenoff

El vínculo entre Mayans y Naidenoff tomó forma cuando el peronista era vice en el bloque del PJ en los tiempos en que la llave del Senado la tenía Pichetto. Hasta que Pichetto aceptó ser candidato a vicepresidente en la fórmula con Mauricio Macri y fue presionado para dejar el cargo. Mayans lo calificó como un “infiltrado” y un traidor. Se distanció, tuvo varias confrontaciones con su ex jefe y su postura cada vez más combativa agradó a la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner que lo prefirió por sobre Carlos Caserio, el cordobés favorito de Alberto Fernández.

En los tiempos en que el tándem Pichetto-Mayans todavía funcionaba se los podía ver en el medio de una sesión charlando con Naidenoff. Esa cotidianeidad, más allá de la aparición de otros personajes, fue el mayor cambio que provocó la pandemia. Antes del aislamiento el radical conversaba con distintos peronistas. Ahora evita “puentear” a Mayans y sólo conversa con él y a lo sumo con algún presidente de comisión como María de los Ángeles Sacnun, de Asuntos Constitucionales, con quien acordó la modalidad de debate de la reforma judicial. La figura de Cristina Kirchner, primero como senadora y luego como Vicepresidenta, y el cambio en el poder y en la Casa Rosada complicó la relación entre los dos formoseños. “El vínculo es de mucha dureza política pero de mucho respeto”, le dijo a Infobae alguien que los conoce bien. Incluso Naidenoff elogió a Mayans: “Es visceral, temperamental, pero auténtico. Aunque es firme, nunca se le oye un golpe bajo. No tiene mala fe”, son algunas de las cosas que ha dicho.

Hoy los atraviesa la grieta.

Seguí leyendo:

Jorge Remes Lenicov: “Estamos en una transición capitalista que será dura e incierta”

La ayuda social en la pandemia: fondos millonarios, nuevos planes y un futuro incierto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *